La marca japonesa donó una Hiace Commuter adaptada a CERELIZA, una asociación sin fines de lucro dedicada a la atención médica y rehabilitación física de personas de bajos recursos. La incorporación del vehículo permitirá a la institución recuperar un servicio fundamental: facilitar el traslado de pacientes que, debido a sus condiciones de movilidad y a las dificultades económicas, encuentran obstáculos para llegar al centro de rehabilitación.
Actualmente, CERELIZA atiende a alrededor de 2.800 pacientes ambulatorios provenientes de Zárate, Campana, Lima, Escalada y el sector de islas. Para muchos de ellos, contar con un medio de transporte accesible resulta fundamental para garantizar la continuidad de sus tratamientos. La institución había contado tiempo atrás con un vehículo propio destinado a realizar estos traslados. Sin embargo, después de años de utilización, dejó de estar operativo y muchos pacientes comenzaron a depender de remises u otras alternativas para acercarse a CERELIZA. El costo de estos viajes se convirtió en una dificultad adicional y, en algunos casos, directamente impedía el acceso a las terapias.
Con la llegada de la Hiace adaptada, la asociación podrá volver a ofrecer este servicio y facilitar el traslado desde los domicilios hasta la institución, especialmente para personas de bajos recursos, sin cobertura médica y con dificultades de movilidad. “Lo que más nos entusiasma de esta donación es pensar lo que va a hacer posible: facilitar traslados y acercar personas”, expresó Ezequiel Vallejos, director de Asuntos Corporativos de Toyota Argentina. “Esperamos que esta Hiace los acompañe durante muchos años y kilómetros, ayudándolos a seguir adelante con esta enorme tarea que realizan para la comunidad”, agregó.
Por su parte, Martha Madueño, presidenta de CERELIZA, destacó durante la ceremonia: “Nos entusiasma mucho, ya que es un reconocimiento al esfuerzo que hacemos tanto los que trabajamos en CERELIZA como nuestros pacientes y sus familiares. Este vehículo agilizará la labor diaria y ayudará por muchos años a cientos de vidas”. La historia de CERELIZA se remonta a julio de 1956, cuando un grupo de vecinos decidió unirse para enfrentar las consecuencias de la epidemia de poliomielitis que afectaba al país. A siete décadas de su creación, la institución continúa desarrollando su labor desde su sede ubicada en la calle Rómulo Noya 544, en Zárate, provincia de Buenos Aires.
La donación tiene además una particularidad vinculada con la producción automotriz local. La Toyota Hiace se ensambla en Argentina bajo el sistema IKD (Integración de Kits Desarmados). A diferencia de la Hilux y la SW4, que se fabrican íntegramente en el país, la Hiace llega a la Argentina parcialmente desarmada en forma de kit para completar su proceso de ensamblaje local. Durante el armado se incorporan piezas y componentes de fabricación nacional, entre ellos el motor y el eje trasero, que comparte con la Hilux y la SW4, además de diferentes autopartes suministradas por proveedores locales. De esta manera, la Hiace no sólo forma parte de la oferta de vehículos comerciales de Toyota en Argentina, sino que también representa una experiencia particular dentro de la producción industrial de la compañía en el país, combinando componentes importados con integración de piezas nacionales.
La iniciativa forma parte del compromiso de Toyota Argentina con las comunidades cercanas a sus operaciones. A través de sus programas con Comunidades Locales, la compañía desarrolla acciones de voluntariado, donaciones y alianzas con organizaciones sociales, con el objetivo de identificar necesidades concretas, acompañar a las comunidades y generar valor compartido. En este caso, una herramienta de trabajo y movilidad se transforma también en una herramienta de inclusión, permitiendo que cientos de pacientes puedan contar nuevamente con una alternativa de traslado para sostener sus tratamientos de rehabilitación.