A pesar del avance de los vehículos electrificados, la transformación del parque automotor argentino será gradual y, al menos durante los próximos años, los motores de combustión seguirán siendo ampliamente predominantes. De acuerdo con un estudio de la consultora Acara-Siomaa, vinculada a la red de concesionarios de la Argentina, para 2031 se estima que el 95% del parque automotor continuará utilizando exclusivamente motores de combustión.
El informe proyecta que, durante los próximos años, la cantidad de vehículos electrificados en circulación crecerá 11,7 veces. Sin embargo, seguirán representando una clara minoría debido, principalmente, a la lentitud con la que se renueva el parque automotor argentino. La adopción de la movilidad electrificada también presenta una marcada concentración geográfica. CABA supera las 7.000 unidades enchufables y concentra el 38% del total nacional, mientras que el Área Metropolitana de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires reúnen cerca del 70% de la infraestructura pública de carga del país. En este contexto, el híbrido convencional aparece como una de las alternativas más adecuadas para un mercado como el argentino. Este sistema combina un motor de combustión con uno o más motores eléctricos y una batería que se recarga automáticamente mediante la recuperación de energía durante las desaceleraciones y frenadas, además del propio sistema de propulsión, por lo que no necesita conectarse a un cargador externo. Puede utilizar el motor eléctrico en determinadas situaciones, especialmente en circulación urbana, reduciendo el consumo de combustible y las emisiones, mientras que el motor de combustión mantiene la autonomía y practicidad necesarias para viajes largos.
El híbrido enchufable, por su parte, utiliza una batería de mayor capacidad que puede recargarse conectando el vehículo a la red eléctrica. Esto le permite recorrer una distancia considerablemente mayor en modo 100% eléctrico antes de recurrir al motor de combustión. La diferencia fundamental entre ambos sistemas está en la capacidad de la batería y en la posibilidad de realizar una recarga externa: mientras el híbrido convencional se recarga durante la marcha, el híbrido enchufable puede aprovechar la energía de la red para realizar buena parte de los desplazamientos cotidianos en modo eléctrico. Para la Argentina, donde la infraestructura de carga todavía es limitada y las distancias entre ciudades pueden ser importantes, el híbrido convencional representa una solución de transición particularmente interesante: permite incorporar electrificación y reducir el consumo sin modificar los hábitos de uso ni depender de una red de cargadores.