Con un recorrido que tiene un punto de partida preciso: en 1886, Carl Benz patentó su vehículo motorizado de tres ruedas. Aquel registro, considerado el “certificado de nacimiento” del automóvil, marcó el inicio de una transformación tecnológica y cultural sin precedentes que cambiaría para siempre la movilidad a nivel mundial.
El hito fundacional tuvo su primera demostración pública en Mannheim en 1886 y fue consolidado dos años más tarde por Bertha Benz, quien en 1888 realizó el primer viaje de larga distancia en automóvil, recorriendo 106 kilómetros. Más allá de su valor histórico, la marca interpreta ese episodio como el origen de una forma de pensar basada en anticipar necesidades, transformar ideas en ingeniería aplicada y escalar innovaciones con impacto social.
En la actualidad, la marca alemana reivindica ese legado bajo el lema “Heritage Creates Future”, una consigna que sintetiza su visión: utilizar la herencia histórica como motor para el desarrollo de soluciones de próxima generación, manteniendo el espíritu innovador que dio origen al automóvil.
A lo largo del siglo XX, la industria automotriz sumó otros protagonistas clave. Henry Ford (1863-1947) revolucionó la producción al introducir la fabricación en serie y la línea de ensamblaje, especialmente con el Ford Modelo T. Este sistema, conocido como fordismo, redujo drásticamente los tiempos y costos de producción, permitiendo que el automóvil dejara de ser un artículo de lujo para convertirse en un producto accesible para la clase media. Ford transformó la manera de producir vehículos, aunque el creador del automóvil fue el alemán Karl Benz.
La historia de la marca también tiene una relevancia central para la industria automotriz argentina. La primera fábrica de Mercedes-Benz fuera de Alemania se estableció en el país, en la localidad de Virrey del Pino, partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires. La planta se constituyó en 1951 e inició su producción en 1952, convirtiéndose en el primer paso de la expansión industrial global de la compañía.
Actualmente conocida como el Centro Industrial Juan Manuel Fangio, allí se fabrica el utilitario Sprinter desde 1996. En paralelo, Mercedes-Benz Camiones y Buses finalizó la producción en su histórica planta de Virrey del Pino tras 74 años de actividad para trasladarse a un nuevo centro industrial en Zárate, que estará operativo al 100 % en 2026. La mudanza responde a una inversión de 110 millones de dólares destinada a modernizar la fabricación de camiones Accelo y Atego y chasis de buses, mientras que en Virrey del Pino continuará la producción de Sprinter a cargo de Prestige Auto.
Entre los grandes hitos tecnológicos de la marca se destaca el desarrollo del concepto moderno de airbag. Mercedes-Benz registró su patente fundamental el 23 de octubre de 1971 y, aunque existieron antecedentes, fue la marca alemana la que perfeccionó la tecnología pirotécnica e introdujo el primer airbag seguro y funcional en el Clase S de 1981, un avance que revolucionó la seguridad automotriz y se convirtió en un estándar de la industria.
La figura de Bertha Benz ocupa un lugar central en esta historia. Reconocida como la primera persona y la primera mujer en realizar un viaje de larga distancia en un vehículo a motor, fue también esposa, socia comercial e inversora de Karl Benz. Su aporte resultó clave para demostrar la viabilidad del automóvil y consolidar una invención que, 140 años después, sigue marcando el rumbo de la industria automotriz mundial.